Las reglas del Banco Central Europeo (II)

Hace casi cinco meses de nuestro primer post sobre «el euro y el quantitative easing» y la situación no sólo no ha mejorado sino que ha empeorado.

¿Qué se ha hecho hasta ahora?

Como hemos comentado muchas veces, la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) tiene un objetivo que prevalece sobre todos los demás: la estabilidad de precios. Las épocas de elevada inflacción en la economía real quedaron para la historia dando lugar a una época en la que el sistema y los mercados financieros han aumentando su influencia en la economía real. Sin embargo, el BCE sigue anclado en la regla de Taylor para fijar su política monetaria.

Para poder hacer frente a la crisis financiera desde el BCE se han seguido las siguientes líneas:

  • La puesta en marcha, en julio de 2009, del primer Programa de Adquisiciones de Bonos Garantizados.
  • Para resolver las tensiones en los mercados de deuda, en 2008 se lanzó una política de plena adjudicación a tipo de interés fijo donde las pujas se cubren íntegramente a condición de que las entidades que pujen sean financieramente solventes y presenten activos de garantía suficientes.
  • Esta política se ha contemplado con operaciones de inyecciones de liquidez a 3 años anunciadas por el BCE el 8 de diciembre de 2011.
  • Por último, el programa de compra de deuda soberana cuyo propósito central es mantener el funcionamiento del mecanismo de transmisión de la política monetaria, promoviendo cierta normalización en el mercado de deuda de países como españa.

¿Qué se ha conseguido?

A través de estos mecanismos no convencionales el BCE ha conseguido estabilizar el sistema financiero y evitar el colapso de algún banco europeo por falta de liquidez.

Sin embargo, debido a que los fondos recibidos por los bancos han ido a los depósitos del BCE y a comprar deuda pública (para luego venderla), no han influido en la economía real. Y como la economía real es la tiene que devolver los préstamos a la banca, el negocio de la banca y los ratios de morosidad siguen deteriorándose.

Por lo tanto, las polítcas del BCE sólo han servido para estabilizar el sistema financiero moméntaneamete y no han influido en el bienestar de los ciudadanos.

¿Qué se debería haber hecho?

Al igual que la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra, se debería haber adoptado una estrategia de relajación cuantitativa, para inyectar más liquidez en la economía a través de la compra directa de deuda pública. De esta forma, bajarían los gastos financieros de los gobiernos, lo que les permitiría hacer una inversión más productiva en lugar de gastar en intereses de la deuda, mejoraría la economía de las empresas y los hogares y por ende el sistema financiero. Los bancos reactivarían el crédito y se produciría así un circulo virtuoso.

Al aumentar la masa monetaria, se devaluaría el euro aumentando la competitividad y las exportaciones.

Y sobre todo, transmitiría la imagen a los mercados de que el banco central va a estar siempre respaldando a los países miembros del euro mientras estos acometen reformas, acometiendo una de las funciones básicas de cualquier banco central.

¿Por qué no se hace?

El egoísmo de los dirigentes alemanes, que sólo se acuerdan de los riesgos remotos de la inflacción cuando ésta ayuda a los demás no a ellos.

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